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¿Qué es el famoso ROI?

El acrónimo anglosajón ROI no significa nada más que “retorno de la inversión“. ¿De qué se produce dicho retorno? Pues eso depende de lo que vayamos a analizar. Es un tema muy candente actualmente dentro del mundo del Social Media. La gestión de datos es uno de los puntos clave para realizar un checklist de nuestro sitio web y saber si la cosa va viento en popa o debemos mejorar algo.

El ROI, por tanto, se basa según el objetivo que hayamos fijado y es aplicable al marketing de ventas, al marketing social o al branding. Dependiendo de cuál sea nuestra estrategia, deberemos analizar unos datos u otros, para llegar a nuestro fin. Algunos de los objetivos que podemos perseguir pueden ser los siguientes:

  • ROI fijado a objetivos de ventas: incrementar las ventas a corto, medio o largo plazo; lealtad y fidelización de clientes; revalorizar el promedio de vida de un cliente…
  • ROI social: incrementar número de seguidores; mejorar la calidad de las interacciones; subir el número de visitas, menciones…
  • ROI relativo a la reputación: mejorar la imagen de la marca; generar más empatía con los clientes; estar bien posicionados; resolver conflictos o “lavar nuestra imagen”…

Para poder cuantificar y cualificar todos los objetivos que nos hayamos propuesto, necesitamos, sin lugar a dudas, la ayuda de los números. Las  cifras nos facilitan la comprensión y el análisis de los datos y entonces nos hacen tangible lo impalpable. El mejor análisis sería partiendo de un método tradicional de cálculo que contemple la relación entre precios e inversión para saber el retorno, así emplearlo y adaptarlo a los medios sociales, con todos las obstáculos que pueda representar.

Pero ya se hallan algunos  sistemas que incluso dan una calificación a acciones concretas: por ejemplo, un valor representativo de “1” por cada RT o “Me gusta”, de “2” por compartir en Facebook, etc. La problemática que representan estos sistemas es que estas métricas no muestran un valor concreto ni una condición cualitativa determinada (debemos contemplar que no es igual de eficaz un “like” o retweet de un usuario con menos de 100 contactos, que de otro con más de 5000, ya que el impacto y el alcance que genera este último es muchísimo mayor).

Entonces pasamos al segundo momento de la reflexión en torno a las métricas: calcular la trascendencia y el alcance, que puede llegar a ser toda una taumaturgia. Algunas herramientas como TweetReach o Insights de Facebook pueden facilitarnos la labor dentro de las redes sociales, pero ¿hasta qué punto son dignas de confianza y significativas para ayudarnos a interpretar estos datos?

Lo que tenemos que tener presente antes de seguir con el análisis de datos es en qué nos tenemos que fijar, cuál va a ser la filtración que vamos a seguir, para no alborotarnos con tanto número, término, fan, follower, etc. Es imprescindible saber diferenciar los datos que nos van a ser relevantes de los que no; como por ejemplo la inutilidad de comprar seguidores a nivel de métricas, porque no evidencian más que cifras obsoletas en cuanto al ROI.

A continuación, he seleccionado otras cuatro herramientas (a parte de las anteriormente mencionadas) para que puedas hallar la mejor manera de gestionar los datos que proporcionan tus perfiles sociales y sitio web (pruébalas todas porque verás que unas te serán más útiles que otras):

– Hootsuite

– TweetDeck

– Google Analytics

– Pirendo

¿Se te ocurre alguna más? ¡Compártela con nosotros!

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